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Miércoles, 31 Enero 2018

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Varios equipos de trabajo dispersos entre Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay y Venezuela, han estado elaborando los capítulos que conformarán el Informe 2017 sobre Acceso a la tierra y territorio en Sudamérica.

Sus versiones anteriores, el Informe 2015 y el Informe 2016, tuvieron una difusión interesante, en espacios organizacionales y académicos, y ha sido ampliamente utilizado; varias personalidades reconocieron la oportunidad de poder acceder al dato simplificado sobre los principales conflictos, acciones y normativa agraria, así como poder construirse una idea comparada sobre el acceso a la tierra y territorio en la región. En esta versión incorporamos a Venezuela, a través del académico Vladimir Aguilar, y se incorporan además, instituciones de larga trayectoria como el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado de Bolivia y la Red Rural de Paraguay.

El politólogo Rafael López ha desarrollado ayer el convite: “Desarrollo en la era del big data. Cómo lidiar con el exceso de información. Consecuencias y desafíos en el mundo de los datos masivos” desarrollado en el IPDRS.

En los últimos años los datos generados se han incrementado de una manera importante. En el 2008, de acuerdo al análisis de Bohn Short, un norteamericano promedio, en su tiempo de ocio, consumía 34 GB de datos, imaginemos cuánto habrá cambiado este dato para el 2018 con la aparición de WhatsApp en el 2009. Y atención, que esto tiene consecuencias a nivel de la salud, pues la explosión de datos obliga a un modo de trabajo multitarea que exige un desgaste de glucosa importante.

Ante una sobreproducción de datos, ejemplifica López, la oferta se modifica porque no podemos consumir todo, de ahí que los titulares en política son demasiado poderosos. Entonces, retomando a Ramonet, a diferencia de lo que acontecía en dictadura, la censura no constituye la negación de datos sino la información por demasía que no deja percibir datos que faltan.

Con respecto a las experiencias interesantes del uso de los datos en la planificación territorial López comentó el caso de Singapur. Esta ciudad, en su diseño arquitectónico, procuró datos para que todas las zonas gocen de los vientos y la brisa, tan importante para una persona que vive a 27 °C. promedio. También, comentó el caso del Reino Unido, en el que se mide el consumo de energía en términos comparados, de tal forma que a una persona le llega una factura de luz con sus datos de consumo y con los datos de consumo de sus vecinos, esto para incentivar al ahorro de energía.

A partir de las reflexiones, quienes participaron del convite apuntaron otras ideas.

Oscar Bazoberry, del IPDRS, apuntó que tradicionalmente las tecnologías han marginado al campo; pero, en la actualidad esto está cambiando, el estudio del desplazamiento o disminución de intermediarios por factores tecnológicos en las ferias locales, es un caso, ejemplificó.

Donald Mamani, experto en temas de política fiscal, habló de la necesidad de una asidero legal para replantear la asimetría de información, Bolivia sigue con una información soportada en archivos y carpetas, enfatizó.

José Maguiña, agrónomo y especialista en proyectos, apuntó el cuidado con sobrevalorar los datos. Existe bastante información sobre nutrición; pero, persiste la obesidad, la gente tiene otros criterios para elegir sus alimentos, el olor de la comida, por ejemplo, ¿cómo la información puede servir para que los gobiernos generen políticas de otra manera?, preguntó.

Roberto Zambrana, director Gobierno Electrónico del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, contó cómo el municipio usa los datos para el control del nivel de los ríos, la organización del transporte y parqueos, aspectos que buscan generar bienestar. Planteó, sin embargo, analizar con cuidado la demanda de datos abiertos (que es diferente a la libre disponibilidad de la información), pues la accesibilidad de datos no debe poner en riesgo la información y seguridad personal. También, marcó la necesidad de una normativa específica para ir avanzando en temas de generación, manejo y almacenamiento de datos.

Eliana Quiroz, investigadora y activista en temas de tecnología y Silvia Estenssoro, de la Unidad de Gestores Municipales del GAMLP, han enfatizado en la necesidad de generar capacidades locales/ territoriales y en el entrenamiento en la capacidad de decisión para superar la pasividad en el consumo de los datos y las nuevas tecnologías.

De acuerdo a Jeremy Rifkin, investigador norteamericano, un aspecto que constituye a nuestra era, y puede suscitar una tercera revolución industrial, es la internet y el tránsito a la energía renovable. Por eso, interesa pensar el rutas del desarrollo en la era del big data, teniendo en cuenta, de acuerdo a Rafael López, que es hoy la China un patrón de economía global.

¿Hacia dónde nos lleva la explosión de datos? ¿Los datos son realmente accesibles?¿Qué nos dice la categoría agricultura inteligente? La soberanía tecnología ¿es una categoría con sentido? ¿En qué problemáticas se enfocan los estudios desde big data? ¿Estos estudios apuntan a transformar la realidad o a elevar la productividad solamente? ¿Cómo operan los brokers de la información en aspectos de desarrollo rural? Sin duda, éstas pueden constituir en preguntas para profundizar la relación big data – desarrollo en los próximos convites.

Abrir la presentación del convite AQUÍ.

Justo a mitad de este mes, se celebró un nuevo Día internacional de acción contra las represas, aquellos megaproyectos que se presentan en muchas partes del mundo como expresiones de la modernidad y alternativas para la generación de energía.

En una jornada en contra de las represas celebrada en la Universidad Mayor de San Andrés de la ciudad de La Paz, Bolivia, Luís Pacheco del Instituto de Ecología de esta universidad reflexionó con un amplio público sobre lo equivocado de la percepción general sobre el crecimiento económico identificado con el mayor consumo de energía. Y es que muchos grupos y organizaciones sociales vienen cuestionando las diferencias entre este tipo de crecimiento económico y el desarrollo, y las posibilidades de generar formas de vida más sostenibles para las futuras generaciones.

La Alianza por el Compromiso con la Sociedad Civil, es un programa de organizaciones holandesas con el apoyo del gobierno de Holanda y es liderizado por ICCO América Latina y Edukans.
En Bolivia participan el Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica (IPDRS), el Centro de Estudios Regionales de Tarija (CERDET), el programa Manq´a y el Movimiento de Integración Gastronómico Boliviano (MIGA). Se reunieron en la ciudad de Cochabamba los días 8 y 9 de marzo para evaluar el trabajo realizado hasta ahora y programar acciones futuras.

 

Dialogo con Douglas Rosende, profesor adjunto del Departamento de Cinema y Vídeo de la Universidad Federal Fluminense y vice-coordinador del proyecto Inventar con  Diferencia: cinema, educación y derechos humanos. Graduado en  Comunicación Social/Periodismo, maestro en Artes Visuales/Cinema y doctor en Artes/Cinema para la Escuela  de Bellas  Artes de la Universidad Federal de Minas Gerais.

Al evento asistieron personas de la Escuela Andina de Cinematografía, estudiantes de comunicación de la UMSA, Investigadora del CIDES – UMSA, ECA, Dirección Plurinacional de la Juventud, Productora de festival para niños Colibrí, estudiantes de la Unidad Educativa Copacabana, Ministerio de Educación, de la Coordinadora Audiovisual Indígena Originaria de Bolivia CAIB, Docente de la UPEA, entre otros.

El dialogo enfatizó la experiencia del  proyecto: Inventar con  Diferencia: cinema, educación y derechos humanos. Rosende mostró el minuto Lumiere y la Película carta como un ejemplo de cómo el cine potencia los sentidos y las relaciones. ¿Cómo hacer que el cine no se convierta en una disciplina en la escuela y sea más bien un medio liberador?, una práctica de construcción colectiva, y que desde la metodología del cine puede descubrir nuevas miradas.

“El cine en educación, en escuelas, no necesariamente es una disciplina, porque lo que propone la metodología no es una categoría cerrada, sino un proceso en construcción, una manera de relacionarnos con la realidad, como un medio de trabajar las relaciones de comunidades, de las colectividades, un medio de percibir la realidad sin reglas o formatos estrictos”.